Cuando el dolor lleva meses o años presente, puede empezar a condicionar muchas áreas de la vida diaria: el descanso, el movimiento, el trabajo, las actividades cotidianas o incluso la confianza para moverse.
Dolor crónico
Tratamiento médico del dolor persistente o recurrente, orientado a aliviar el dolor, mejorarla funcionalidad y recuperar progresivamente la actividad diaria.
notas que el dolor limita tu descanso, tu
movimiento o tu vida diaria, podemos valorar tu
caso y orientarte sobre las opciones de tratamiento.
Dolor crónico
Tratamiento médico del dolor persistente o recurrente, orientado a aliviar el dolor, mejorarla funcionalidad y recuperar progresivamente la actividad diaria.
notas que el dolor limita tu descanso, tu
movimiento o tu vida diaria, podemos valorar tu
caso y orientarte sobre las opciones de tratamiento.
Cuando el dolor se mantiene en el tiempo
A veces el dolor aparece con altibajos. Otras veces se mantiene de forma casi constante. Y en muchos casos, aunque exista un diagnóstico previo, el dolor puede estar influido por varios factores: sensibilidad, inflamación, tensión muscular, sistema nervioso, descanso, movimiento o pérdida progresiva de actividad.
El objetivo no es tratar solo una zona dolorosa, sino entender el conjunto de factores que pueden estar manteniendo el dolor.
¿Te reconoces en alguna de estas situaciones?
El dolor crónico puede manifestarse de formas muy diferentes. A veces es constante; otras aparece por temporadas, con altibajos o brotes.
En muchos casos, acaba condicionando el descanso, el movimiento y la actividad diaria.
Sientes que el dolor se ha mantenido en el tiempo y no termina de resolverse, aunque hayas probado distintos tratamientos o hayas aprendido a convivir con él.
Hay días mejores y días peores, pero el problema reaparece con frecuencia y sigue limitando tu vida diaria.
Cada vez haces menos cosas por miedo a empeorar, por falta de confianza en el movimiento o porque el dolor aparece en tareas habituales.
El dolor puede dificultar el descanso, despertarte por la noche o hacer que te levantes con sensación de rigidez, cansancio o poca recuperación.
Puedes sentir dolor ante estímulos leves, quemazón, descargas, hormigueo o una respuesta exagerada al movimiento o al contacto.
Más allá de la zona dolorosa, notas que el problema afecta a tu ánimo, tu autonomía, tus relaciones, tu trabajo o tu capacidad para disfrutar de actividades cotidianas.
Diagnósticos y procesos que valoramos con frecuencia
El dolor crónico puede aparecer en contextos muy diferentes. A veces existe un diagnóstico claro; otras veces el dolor se mantiene aunque las pruebas no expliquen por completo la intensidad de los síntomas.
En Teryos valoramos cada caso de forma individual, teniendo en cuenta la evolución del dolor, la sensibilidad, la movilidad, el descanso, la actividad diaria y los tratamientos previos.
Dolor generalizado, sensibilidad aumentada, fatiga, alteración del descanso o dificultad para mantener la actividad diaria.
Dolor lumbar persistente o recurrente, con o sin irradiación hacia glúteo o pierna, que puede limitar la marcha, el trabajo o el descanso.
Dolor cervical mantenido, rigidez o molestias asociadas a tensión muscular, postura o sensibilidad aumentada.
Dolor articular o vertebral persistente relacionado con procesos degenerativos, pérdida de movilidad o limitación funcional progresiva.
Dolor asociado a alteraciones o lesiones del sistema nervioso, que puede manifestarse como quemazón, descarga eléctrica, hormigueo, pinchazos, hipersensibilidad, dolor al roce, adormecimiento o sensación dolorosa difícil de explicar.Puede aparecer en neuralgias, dolor postherpético, atrapamientos o lesiones nerviosas, neuropatías periféricas, dolor regional complejo o dolor de miembro fantasma.
Dolor muscular o tendinoso de larga evolución, con tensión, puntos dolorosos o molestias al moverse o mantener posturas.
Dolor pélvico persistente o recurrente, asociado o no a endometriosis, que puede afectar a la actividad diaria, el descanso o la calidad de vida.
Dolor de cabeza recurrente, migraña, dolor facial, neuralgias o dolor temporomandibular —ATM— con impacto en el descanso y la vida diaria.
Casos complejos en los que el dolor lleva meses o años presente y condiciona la actividad, el descanso o la calidad de vida.
¿No ves reflejado tu diagnóstico?
El dolor no siempre encaja en una categoría concreta. Además de los procesos anteriores, también valoramos cuadros viscerales —como dolor abdominal recurrente— y dolores mixtos en los que pueden combinarse sensibilidad aumentada, tensión muscular, alteraciones del movimiento u otros factores.
Si tienes un dolor mantenido o recurrente, podemos estudiar tu caso y orientarte.
Cómo valoramos el dolor crónico
Antes de iniciar un tratamiento, necesitamos entender cómo se comporta el dolor, cómo ha evolucionado y qué factores pueden estar participando en su mantenimiento.
En Teryos realizamos una valoración médica y funcional orientada a identificar los procesos implicados en cada caso. No nos centramos solo en la zona dolorosa, sino también en la sensibilidad, la movilidad, el descanso, el nivel de actividad y la forma en que el dolor condiciona la vida diaria.
Analizamos el inicio y la evolución del dolor, los diagnósticos previos, los tratamientos realizados y los factores que mejoran o empeoran los síntomas.
Valoramos cómo afecta el dolor al descanso, al movimiento, al trabajo, a la actividad física, al estado de ánimo y a la autonomía del paciente.
Observamos la movilidad, la sensibilidad, la fuerza y las limitaciones que pueden influir en la actividad diaria y la evolución del problema.
Identificamos posibles mecanismos: inflamatorios, miofasciales, neuropáticos, neuromusculares, viscerales, osteoarticulares o funcionales.
A partir de la valoración, explicamos qué abordaje puede tener más sentido y si el Método Teryos puede formar parte del tratamiento.
Cómo trabajamos en Teryos
El tratamiento del dolor crónico no suele depender de una única técnica. Por eso, en Teryos combinamos un abordaje médico y funcional, orientado a modular el dolor, mejorar la movilidad y recuperar progresivamente la actividad diaria.
Utilizamos tecnología médica no invasiva para aplicar señales bioelectrónicas específicas sobre los tejidos y procesos implicados en el dolor. El objetivo es ayudar a modular la respuesta dolorosa, trabajar sobre la sensibilidad y favorecer una mejor respuesta funcional.
Cuando el dolor se mantiene en el tiempo, muchas personas reducen su actividad, pierden confianza en el movimiento o desarrollan patrones de protección. Por eso, cuando el caso lo requiere, el tratamiento se combina con trabajo progresivo de movilidad, fuerza, coordinación y tolerancia al esfuerzo.
La respuesta al tratamiento puede variar según el tipo de dolor, el tiempo de evolución y la situación de cada paciente. Por eso realizamos un seguimiento cercano del dolor, la movilidad, el descanso y la tolerancia a la actividad, adaptando el abordaje según la respuesta clínica y funcional observada.
A partir de este enfoque hemos desarrollado una metodología propia. Conoce el Método Teryos
Da el primer paso para entender mejor tu dolor
Si convives con un dolor mantenido o recurrente, podemos valorar tu caso, identificar qué factores pueden estar influyendo y explicarte qué abordaje puede tener sentido para ti
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