MÉTODO TERYOS

Aliviamos tu dolor. Mejoramos tu funcionalidad.
Tratamiento médico que combina medicina bioelectrónica no invasiva y readaptación funcional.

Pide tu valoración

Llámanos

¿Qué es el Método Teryos?

El Método Teryos es un tratamiento médico orientado a aliviar el dolor y mejorar la funcionalidad mediante la combinación de medicina bioelectrónica no invasiva y readaptación funcional.

Según las características de cada caso, este enfoque puede complementarse con ajuste farmacológico individualizado y atención a los factores emocionales asociados al proceso doloroso.

Se trata de un enfoque propio que no se centra solo en reducir síntomas, sino en actuar sobre los mecanismos que pueden estar manteniendo el dolor, la alteración funcional o la limitación del movimiento en cada paciente. Esta perspectiva permite abordar el dolor teniendo en cuenta factores físicos, neurofisiológicos y emocionales que interactúan entre sí.

Este abordaje se apoya en el uso de tecnología bioelectrónica que permite intervenir de forma selectiva sobre los tejidos y procesos implicados, adaptando la intervención a la situación clínica de cada paciente.

Esto permite abordar no solo el dolor, sino también alteraciones sensitivas, respuestas neuromusculares y déficits funcionales que con frecuencia acompañan a procesos agudos, persistentes o de larga evolución.

¿Para quién puede estar indicado?

El Método Teryos está orientado a personas con dolor, alteraciones funcionales o limitación del movimiento, tanto en procesos agudos como en cuadros persistentes o de larga evolución.
Puede formar parte del abordaje de lesiones, procesos de recuperación funcional y situaciones en las que el dolor o la disfunción interfieren con la actividad diaria, el descanso o la calidad del movimiento.

También puede ser de utilidad en pacientes con dolor crónico, procesos postquirúrgicos, lesiones deportivas o cuadros en los que, además del dolor, existen alteraciones sensitivas, limitación funcional o dificultades para recuperar un patrón de movimiento más eficiente.

¿Cómo trabajamos?

  • 1.- Valoración individual
    Estudiamos cada caso teniendo en cuenta el dolor, la limitación funcional, la respuesta sensitiva, el patrón de movimiento y otros factores que pueden influir en la evolución del paciente.
  • 2.- Tratamiento personalizado
    A partir de esa valoración, definimos una pauta adaptada a cada paciente, combinando técnicas de medicina bioelectrónica no invasiva y readaptación funcional según sus necesidades y los objetivos terapéuticos prioritarios en cada fase del proceso.Este enfoque permite intervenir de forma selectiva sobre los mecanismos implicados, en función de la situación clínica de cada paciente.
  • 3.- Recuperación progresiva
    El objetivo no es solo aliviar el dolor, sino también mejorar el movimiento, la funcionalidad y la capacidad de recuperación. A medida que el proceso evoluciona, el tratamiento se orienta a consolidar respuestas más eficaces y estables.
  • 4.- Seguimiento y adaptación
    Revisamos la evolución clínica para ajustar el tratamiento en función de la respuesta de cada paciente, del momento en el que se encuentra y de su progresión funcional.

    La progresión del tratamiento se adapta de forma continua a la evolución clínica y a la respuesta individual.

Base clínica del Método Teryos

El Método Teryos parte de una valoración clínica orientada a identificar qué procesos pueden estar participando en el dolor, en la disfunción o en la limitación del movimiento de cada paciente.

Para ello se analizan no solo el síntoma principal o la lesión, sino también distintos hitos clínicos que ayudan a interpretar la evolución del proceso, como el descanso, la fatiga, el nivel de actividad diaria, las alteraciones neurovegetativas o diversos aspectos de la respuesta neuromuscular.

A partir de esa valoración, el tratamiento puede dirigirse a distintas dianas terapéuticas. Estas dianas se refieren a mecanismos o procesos que intervienen en la aparición, el mantenimiento o la exacerbación del cuadro clínico. Entre ellas se incluyen factores relacionados con distintos tipos de dolor —inflamatorio, miofascial, neuropático, ósteo-articular o visceral— así como otros procesos vinculados a inflamación, patrones inadecuados de actividad muscular, sobrecargas músculo-esqueléticas, fatiga o determinados estímulos psicógenos y ambientales.

La identificación de estas dianas terapéuticas permite orientar el tratamiento hacia los mecanismos que conviene priorizar en cada momento del proceso clínico. Para ello, el método combina el razonamiento clínico con herramientas de intervención que permiten actuar de forma selectiva sobre los procesos implicados.

Esta forma de entender el problema permite organizar la intervención de manera progresiva y selectiva. Las dianas terapéuticas que se priorizan en cada momento pueden variar según el tipo de proceso, su evolución clínica y las respuestas que se observan durante el tratamiento, lo que explica la necesidad de una adaptación individual de la pauta terapéutica.

Esta lógica clínica es la que da lugar a la organización del Método Teryos en distintas fases de tratamiento.

Este apartado resume los principios clínicos del método.
Si deseas conocer con más detalle sus fundamentos científicos, puedes consultarlos aquí.

Más info…

Fundamentos clínicos del Método Teryos

Las 4 fases del Método Teryos

El Método Teryos se desarrolla de forma progresiva en cuatro fases, orientadas a aliviar el dolor, mejorar la funcionalidad y afianzar la recuperación según la evolución de cada paciente.

Estas fases no son compartimentos estancos, sino una estructura de intervención que se adapta a la evolución clínica de cada persona.

FASE 1.- Desensibilización

 

En algunos pacientes, especialmente en cuadros crónicos o con elevada respuesta sensitiva, el tratamiento comienza por una fase orientada a modular esa hiperrespuesta. Esta etapa busca preparar al paciente para una evolución más favorable del proceso, aunque no siempre es esperable notar una mejoría clara desde el primer momento.

FASE 2.- Analgesia

 

Una vez superada la fase inicial, el tratamiento se dirige de forma más específica al alivio del dolor. Es a partir de aquí cuando el paciente suele comenzar a percibir la mejoría de forma más evidente.

FASE 3.- Coordinación neuromuscular

 

A medida que el dolor se controla, se trabaja sobre la respuesta motora y la coordinación neuromuscular, con el objetivo de recuperar patrones de activación más eficientes y consolidar la mejoría funcional.

FASE 4.- Programa de ejercicio físico

 

La fase final busca afianzar los resultados obtenidos y prolongarlos en el tiempo mediante ejercicio o readaptación funcional adaptados a la situación clínica y funcional de cada paciente.

¿Cómo es una sesión?

El tratamiento se divide en sesiones de aproximadamente una hora. En las tres primeras fases se emplean principalmente técnicas de medicina bioelectrónica sobre las zonas afectadas y las áreas relacionadas, siempre de forma no invasiva y adaptadas a la situación de cada paciente.

La aplicación se realiza de forma localizada, ajustando los parámetros de intervención en función del tipo de proceso y de la respuesta del paciente.

Durante la aplicación, las sensaciones suelen ser agradables y perfectamente tolerables. En algunos casos pueden aparecer leves sensaciones de hormigueo, vibración o sensación térmica, dependiendo de la patología o de factores individuales.

A medida que el dolor se controla y el proceso evoluciona favorablemente, el tratamiento se acompaña de readaptación funcional para ayudar a consolidar la mejoría y prolongar sus efectos en el tiempo.

Aplicación bioelectrónica

Readaptación funcional

¿Cuándo suelen notarse los resultados?

En patologías agudas, la mejoría se produce precozmente ya desde las primeras sesiones.

En cuadros crónicos, especialmente cuando, por la larga duración y complejidad del dolor, existe una respuesta sensitiva elevada, puede ser necesario comenzar por una fase inicial de desensibilización durante una o dos semanas. En este periodo no siempre se perciben de forma inmediata beneficios importantes sobre el dolor, sino principalmente discretas mejoras en su intensidad y frecuencia, así como en la calidad del descanso, ya que esta fase del tratamiento se centra primero en modular esa hiperrespuesta neurológica que interfiere con la evolución del proceso.

Aunque esta fase inicial no siempre se traduzca en una mejoría clara desde el primer momento, su control representa un paso clínico importante y casi imprescindible, porque permite crear las condiciones necesarias para que el paciente pueda empezar a mejorar progresivamente de forma más estable y favorable.

Es a partir del inicio de la fase de analgesia cuando el paciente suele comenzar a notar la mejoría de forma más evidente y estable. La evolución posterior depende del tipo de proceso, su intensidad y la respuesta individual.
Por este motivo, el número de sesiones y el ritmo de mejoría pueden variar en cada caso.

Aspectos a tener en cuenta

El Método Teryos debe valorarse de forma individual en cada paciente para confirmar su indicación.

Es necesaria una valoración clínica previa que permita orientar el tratamiento de forma adecuada.

Las técnicas de medicina bioelectrónica basadas en el empleo de señales electromagnéticas están contraindicadas en personas con marcapasos u otros dispositivos eléctricos o electrónicos implantados. En estos casos, puede valorarse un abordaje personalizado que no incluya este tipo de señales, en función de la situación clínica de cada paciente.

El número de sesiones y la evolución del tratamiento dependen del tipo de proceso, su intensidad y la respuesta de cada paciente, por lo que la pauta debe adaptarse de forma individual.

Esta adaptación forma parte del propio enfoque del método, basado en la evolución clínica del paciente.

¿Quieres saber si el Método Teryos puede ser adecuado para ti?

Cuéntanos tu caso y valoraremos de forma personalizada la mejor opción según tu situación clínica y funcional.

Pide tu valoración

Llámanos