El estrés es una respuesta natural que nos ayuda a afrontar situaciones exigentes. Sin embargo, cuando se mantiene durante demasiado tiempo, puede resultar difícil desconectar y recuperar el equilibrio, incluso cuando la situación estresante ya ha pasado.
Esta activación mantenida puede afectar al descanso, la energía, la concentración y el estado de ánimo, y manifestarse también mediante tensión muscular, cambios en la respiración, molestias digestivas o síntomas cardiovasculares, como palpitaciones.
Cada persona experimenta el estrés de una forma diferente. Por eso, el primer paso consiste en comprender cómo se manifiesta en tu caso y qué factores pueden estar activándolo o manteniéndolo. A partir de ahí, trabajamos estrategias de regulación y manejo del estrés adaptadas a cada persona.


