La polimedicación es frecuente en pacientes con dolor crónico y puede afectar negativamente a su calidad de vida.
La polimedicación es una realidad cada vez más frecuente en los pacientes con dolor crónico y constituye uno de los principales factores que influyen negativamente en su calidad de vida. El uso prolongado de múltiples fármacos, en ocasiones sin una revisión global del tratamiento, puede generar interacciones, efectos adversos y un empeoramiento funcional que va más allá del propio dolor.
En este artículo analizamos cómo afecta la polimedicación a las personas con dolor crónico y cuál es el enfoque clínico de Teryos Medicina Clínica Funcional, centro de referencia en el tratamiento del dolor, a través de la visión de Susana Ríos, farmacóloga clínica y directora del centro, y Carlos de Teresa, director médico.
Polimedicación y dolor crónico: un problema en aumento
El aumento de la esperanza de vida ha ido acompañado de un incremento de las enfermedades crónicas que requieren tratamiento farmacológico. A ello se suma el uso creciente de fármacos con fines preventivos, lo que ha provocado que cada vez más personas se encuentren en situación de polimedicación.
Según explica Susana Ríos, no todos los pacientes se benefician por igual del uso de múltiples medicamentos. Incluso cuando los fármacos están correctamente prescritos, pueden producir efectos negativos en determinados momentos, especialmente cuando se mantienen durante largos periodos de tiempo. Este es uno de los aspectos que más debería preocupar a los profesionales sanitarios que tratan a pacientes con dolor crónico

Susana Ríos, farmacóloga clínica, analiza el impacto de la polimedicación en pacientes con dolor crónico.
¿Qué se considera un paciente polimedicado?
Desde el punto de vista clínico, la polimedicación puede definirse de manera cualitativa, cuando una persona toma más medicamentos de los clínicamente apropiados para su situación y de manera cuantitativa, cuando un paciente consume cinco o más fármacos de forma crónica.
Tal y como señala Carlos de Teresa, el principal riesgo no reside únicamente en el número de medicamentos, sino en que los fármacos no actúan igual en combinación que por separado. Esto puede traducirse en una pérdida de eficacia terapéutica o en la aparición de efectos adversos que comprometen la evolución del paciente.

Carlos de Teresa, director médico de Teryos, explica por qué los fármacos no actúan igual cuando se combinan.
Impacto de la polimedicación en la calidad de vida
Los pacientes con dolor crónico suelen seguir tratamientos prolongados, a menudo con fármacos potentes y en dosis elevadas. Con frecuencia, estos pacientes son atendidos por distintos especialistas que van incorporando nuevos medicamentos sin que exista una revisión global del tratamiento.
El resultado puede ser paradójico: aunque la medicación tenga como objetivo aliviar el dolor, las interacciones farmacológicas y los efectos secundarios pueden desencadenar nuevos síntomas como confusión mental, inestabilidad, cefaleas, alteraciones del sueño o cambios en el estado de ánimo. En muchos casos, estos efectos acaban convirtiendo la vida diaria en un verdadero calvario.

El dolor crónico y los efectos adversos de la medicación pueden provocar un importante desgaste físico y mental.
Ejemplos frecuentes de interacciones medicamentosas
Un ejemplo habitual es la combinación de analgésicos opioides como el tramadol con benzodiacepinas utilizadas para tratar la ansiedad o el insomnio. Esta asociación puede provocar efectos adversos relevantes como confusión mental, inestabilidad y riesgo de caídas, cefaleas y deterioro funcional.
Además, muchos pacientes continúan tomando medicamentos que ya no son eficaces, principalmente por miedo a sufrir síntomas de retirada, alteraciones del sueño o cambios en el estado de ánimo si se suspenden.
El enfoque de Teryos en el tratamiento del dolor crónico
En Teryos Medicina Clínica Funcional el abordaje del dolor crónico parte de una premisa clara: tratar el dolor no consiste únicamente en añadir fármacos.
Cuando un paciente llega a la clínica, uno de los primeros pasos es realizar un estudio detallado de su tratamiento farmacológico. Este análisis permite identificar posibles interacciones, valorar la idoneidad de las dosis y mejorar la adecuación terapéutica de cada medicamento.
Una vez que el dolor comienza a estar controlado gracias al tratamiento, se inicia de forma progresiva y segura la retirada reglada de analgésicos, siempre bajo supervisión médica
Deprescripción: retirar medicación también es tratar
Dentro de los procedimientos clínicos de Teryos, la deprescripción ocupa un lugar fundamental. Este concepto parte de la idea de que no existen fármacos para toda la vida y de que retirar medicación no solo es posible, sino en muchos casos necesario.
El objetivo terapéutico es que los pacientes con dolor crónico puedan reducir de forma paulatina tanto las dosis como el número de fármacos, mejorando así su funcionalidad y calidad de vida, siempre con el acompañamiento del equipo médico.

La revisión de la medicación es una parte fundamental del tratamiento integral del dolor crónico.
El método Teryos: tratar el origen del dolor
El método Teryos se basa en el uso de tecnología de Bioelectrónica Médica, aplicada de forma no invasiva y sin efectos secundarios, con una elevada efectividad analgésica.
El tratamiento incluye diferentes acciones adaptadas a las distintas bases fisiopatológicas que coexisten en los cuadros de dolor crónico. El paciente pasa por varias fases terapéuticas hasta alcanzar una estabilización completa.
La correcta aplicación de estas técnicas, junto con un equipo sanitario altamente formado, permite obtener resultados clínicos muy satisfactorios
Tratamientos personalizados: una investigación para cada paciente
Uno de los elementos diferenciales de Teryos es la personalización absoluta del tratamiento. Cada paciente es único y su dolor también lo es.
Por ello, cada caso se aborda como una auténtica investigación individualizada, analizando de forma exhaustiva todos los factores que influyen en el dolor, desde el componente físico hasta el farmacológico y funcional. Esta individualización es la verdadera clave para lograr los mejores resultados en el tratamiento del dolor crónico.
Conclusión
La polimedicación en pacientes con dolor crónico puede tener un impacto muy negativo en su calidad de vida. Revisar los tratamientos, identificar interacciones y aplicar estrategias de deprescripción responsable es fundamental para ofrecer una atención médica eficaz y centrada en la persona.
El abordaje del dolor crónico requiere una visión global, personalizada y basada en la evidencia, en la que tratar menos puede significar tratar mejor.

